Silencios efímeros que me recuerdan tus manos
aquella que dicen que siempre me están engañando,
Pedazos de cosas que envuelvo en ternura
que llegan a tu casa, en tu cartera y terminan, con suerte, en la basura
Precocez momentos fugaces de tristezas tan blancas que parecen
en algunas situaciones reírse de sus penas con tantas lágrimas
que la verdad no valdría la pena gastarse en ayuda si al final
el espectáculo por más malo que pueda haber sido
Por más frío que pueda haber albergado en su vacio
Volverá a repetirse…
lunes, 15 de septiembre de 2008
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